PAISAJE SECO. Sylvina Bordino

El viernes 15 de febrero quedó inaugurada la exposición "Paisaje seco" de la artista Sylvina Bordino con curaduría de María Emilia Marroquín.
Agradecemos al público que nos acompaño. Se puede visitar los días Martes y Miércoles de 15 a 18hs y los Viernes de 18 a 20,30hs. Otros horarios con cita previa: info@casamatienzo.com
Cierre: 1 de marzo de 2019









 ph: Mica Ewy 


Texto curatorial
“Nacen las cosas y entran en la existencia, pero, desde allí las vemos regresar a su reposo.
Mira todo lo que florece: cada una vuelve a su raíz”. Lao Tse, “Tao Te Ching”
PAISAJE SECO exhibe la reciente producción de Sylvina Bordino, integrada por un conjunto de pinturas, dibujos, cerámicas y cuadernos de trabajo. La multiplicidad nos salta a la vista de inmediato, observamos contrapuntos, diversas materias y cualidades, pero también anhelos que se delinean e hilvanan en una suerte de manifiesto existencial.
En sus pinturas se amalgaman la acuarela, la tinta y el acrílico generando sutiles transparencias que nos evocan paisajes. Densas superposiciones matéricas de elementos naturales encontrados y cerámicas resquebrajadas se hacen presentes en una instalación que abre la exposición. Su dibujo navega en las salas y se yergue con la fluidez del pincel delineando hojas y vegetación que recuerdan la exuberancia de la vida y el trazado de la estampa japonesa. Organismos vivos o inertes salpican y se acumulan en territorios que demarca minuciosamente a modo de reservas arqueológicas o fondos marinos. En su obra “Fiori”, el ritmo medido y meditado del lápiz color se entrega a la sensualidad de pétalos y flores que se despliegan sobre una extensa tela con restos de papel dorado y planos.
Con el carbón la línea se vuelve ríspida y el color que antes fue generoso en su capacidad de dar matices, negro y monocromo. Sylvina es consecuente con su cosmovisión: se deja llevar por la intuición de ese esplendor donde todo es naturaleza.
“Insectos, raíces, piedras, semillas, flores silvestres, arbustos y árboles secos, guardan la memoria de la tierra; en cada elemento inerte se encuentra la potencialidad de la vida por emerger….”, dice Sylvina. La pasión por el dibujo y su avidez por la naturaleza la hace seguir buscando con la mirada de un tiempo quizás lejano situado en su Córdoba natal, los secretos de un cosmos que no le es ajeno.
La multiplicidad es, sin duda, una característica fundamental en esta exhibición; pero no en un sentido matemático, sino en el sentido de una integración de dualidades y expresión de la Naturaleza del Ser, o valga la redundancia, del Ser de la Naturaleza.
La exuberancia vegetal y del fondo del mar convive con carcasas vacías y raíces secas. “Todo vuelve a la raíz” dice el Tao, pero habiendo pasado por su esplendor, regresa a un estado que no por seco resulta menos vital.
Entre los restos que atraviesan sus obras encontramos planos, mapas, moldes, libros de botánica, papel dorado y párrafos que son retazos de historias que dejan su traza; la vida pasa sin detenerse y, quizás sin alojarse, continúa un viaje. Siempre hay tiempos y un discurso que intuimos presente y con intención de comunicar.
Los Ancestros, es un tema fuerte en su producción, aquellos que llegados de la Italia natal debieron orientarse en tierras desconocidas y prometedoras, pero también los que vienen de los orígenes de la tierra, de nuestra tierra: investiga y ahonda en las vasijas hechas con la técnica Wizún de los mapuches, habitantes originarios de Argentina. En su obra todo parece volverse pregunta sobre el origen y el tránsito: desde dónde venimos, qué traemos para que nos haga más amable el andar, dónde nos guarecemos, qué encontramos, cómo surge la vida...
Ante una mirada rápida, la producción de Sylvina Bordino puede resultar ecléctica, pero no es la arbitrariedad de la búsqueda o el impulso a variar sin norte preciso lo que guía a la artista en su búsqueda; sino “la naturaleza” en el sentido más oriental de la palabra. No es la naturaleza del paisaje vista con cierta distancia, sino la intuición de sus elementos y sus ritmos, desde el más pequeño y elemental al más llamativo en su apogeo. Y, repetimos, la multiplicidad del “Ser”, ése del que todos participamos intuye la artista y nos invita a emprender la búsqueda.
María Emilia Marroquín. febrero, 2019

Acompaña: Bodega Dante Robino